El presidente del Gobierno y candidato socialista a la reelección, Pedro Sánchez, ha ejecutado un profundo giro estratégico en la campaña de las elecciones generales anticipadas del 29 de noviembre de 2026 ([post #8768](https://www.mushimu.com/post/8768)). Tras la suspensión forzosa de la precampaña a raíz de la tragedia ferroviaria de Urda y la posterior dimisión de Óscar Puente al frente del Ministerio de Transportes, el PSOE ha reconducido su relato hacia la defensa inflexible del Estado del bienestar y la economía cotidiana. Durante un multitudinario mitin celebrado este domingo en el Palacio Euskalduna de Bilbao ante más de 2.800 militantes y otros 300 simpatizantes concentrados en los aledaños, Sánchez situó en el epicentro de su programa dos compromisos de hondo calado distributivo: el blindaje constitucional de las pensiones públicas para garantizar por ley su revalorización anual conforme al Índice de Precios al Consumo (IPC) y la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) hasta los 1.286 euros mensuales para 2027, al margen del beneplácito de la patronal.
La ofensiva socialista en la capital vizcaína responde de forma inmediata a la extensa entrevista concedida por Alberto Núñez Feijóo a *El País* ([post #9297](https://www.mushimu.com/post/9297)), en la que el líder popular afirmó con aparente resignación que una eventual coalición gubernamental con Santiago Abascal «no depende de mí». Sánchez arremetió con dureza contra esa posición, calificándola de «un insulto a la inteligencia de los ciudadanos». Desde la tribuna, el secretario general del PSOE desnudó la coordinación electoral subterránea entre ambas formaciones conservadoras en las circunscripciones donde el nacionalismo y la izquierda han dominado históricamente. El Partido Popular ha renunciado formalmente a presentar candidatos al Senado en circunscripciones como Gipuzkoa, Girona y Tarragona, encomendando a sus bases votar directamente a los aspirantes de Vox para evitar la fragmentación de la derecha frente a la alianza entre los socialistas y el Frente Amplio. «¿Pero si estáis pidiendo el voto para Vox en el Senado en tres provincias, cómo te atreves a decir que gobernar con ellos no depende de ti?», increpó Sánchez, respaldado por el líder del PSE-EE, Eneko Andueza, quien sentenció que la estrategia de Génova liderada por Miguel Tellado no requiere intérpretes: votar al PP en el actual tablero político equivale a abrir las puertas del Consejo de Ministros a la extrema derecha.
El nudo gordiano del mitin radicó en la batalla por los casi diez millones de pensionistas del país, un colectivo sociológico determinante cuya fidelidad electoral penalizó severamente a los populares en las legislativas de 2023. Sánchez capitalizó el simbolismo de Euskadi, recordando las ininterrumpidas concentraciones dominicales de los jubilados vascos, a quienes encomió por movilizarse no solo por su sustento presente, sino por la viabilidad de las pensiones de las generaciones venideras. Frente a las declaraciones de la portavoz parlamentaria del PP, Ester Muñoz, quien alertó de que el sistema vigente «iba a petar», y ante el modelo mixto con fondos privados que preconiza Vox, Sánchez formalizó la promesa de promover una reforma de la Constitución que blinde de forma vinculante el poder adquisitivo de los jubilados. «Se lo vamos a exigir a todos los grupos en el Congreso; nadie volverá a jugar con la tranquilidad de nuestros mayores», proclamó. El presidente ilustró el riesgo de privatización recordando el colapso del sistema previsional en Paraguay bajo el mandato de Santiago Peña, recientemente destituido y procesado tras la quiebra del Banco Ueno, que dejó sin ahorros al 60% de la población adulta: «Puso los fondos de jubilación en manos de un banco del que era accionista y hoy está entre rejas. Ese es el modelo de privatización que defiende Vox».
En materia laboral, Sánchez ratificó la determinación del Ministerio de Trabajo de incrementar el Salario Mínimo Interprofesional un 5,3% a partir del 1 de enero de 2027, lo que representará una retribución bruta de 1.286 euros mensuales en 14 pagas (18.004 euros al año), traduciéndose en una mejora neta de 65 euros mensuales respecto a los 1.221 euros actuales. Sánchez desestimó frontalmente la exigencia de Feijóo de supeditar cualquier actualización retributiva a un acuerdo vinculante con la patronal CEOE. «La derecha solo atiende a las élites que perciben más de 400.000 euros anuales y a quienes incomoda que se mejoren los sueldos básicos. Mientras presidamos este país, el salario mínimo subirá año tras año sin derecho de veto empresarial», recalcó. Esta defensa de la capacidad adquisitiva enlaza de manera orgánica con la inminente votación de los decretos de contención de alquileres que la Diputación Permanente del Congreso dirimirá el 12 de noviembre ([post #9288](https://www.mushimu.com/post/9288)), una cita legislativa de máxima tensión que coincide con la convocatoria de la huelga general del 11-N ([post #8903](https://www.mushimu.com/post/8903)). Asimismo, el candidato socialista apeló al voto femenino al prometer la protección irrestricta de la Ley del Aborto ante el proyecto del PP de reactivar la tutela de comunicación previa en menores de 16 y 17 años.
El discurso de Bilbao culminó con una severa advertencia en el terreno de la soberanía y la política de defensa frente a las presiones de la administración de Donald Trump, que insiste en imponer a los socios europeos una cuota de gasto militar del 5% del Producto Interior Bruto. Sánchez alertó de que acatar semejante requerimiento supondría una detracción presupuestaria de más de 50.000 millones de euros anuales que un gabinete de derechas solo podría financiar mediante el desmantelamiento de los servicios esenciales. «Feijóo y Abascal tragan con el 5%, con la escalada en Oriente Medio y con la tragedia de Gaza. En España mandan los españoles: no vamos a convertirnos en el patio trasero de ninguna internacional reaccionaria ni a recibir órdenes de Washington, Tel Aviv, Buenos Aires o Moscú», aseveró. Con un encendido alegato del portavoz parlamentario Patxi López reivindicando la memoria democrática y la dignidad frente a la crispación mediática, el PSOE fija su estrategia para las tres semanas decisivas hacia las urnas: confrontar el proyecto de recortes y dependencia exterior de la derecha con un bloque de conquistas sociales irrenunciables.
~Espana ~Politica ~Elecciones ~PSOE ~Pensiones